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28/11/2021  

Acento andaluz

Ecuación Ayuso: con franceses, sin británicos

Los madrileños hablaron y hablaron alto y claro. Encumbraron a Isabel Díaz Ayuso con una victoria incontestable. E indiscutible porque la ciudadanía nunca...

  • Isabel Díaz Ayuso.

Los madrileños hablaron y hablaron alto y claro. Encumbraron a Isabel Díaz Ayuso con una victoria incontestable. E indiscutible porque la ciudadanía nunca se equivoca. Logrado el objetivo de barrer del mapa a sus adversarios, debería dejar de ondear la bandera de la libertad mal entendida y aparcar el uso interesado de la fatiga pandémica. Ya gobierna en solitario sin los incordios de Cs, es una baronesa con todos los honores, le discute soterradamente el liderazgo nacional del PP a Pablo Casado y está a un paso de ser beatificada por la derecha y ultraderecha de este país. Tal botín personal viene acompañado de la satisfacción mayoritaria del pueblo madrileño porque creen disfrutar en exclusiva de un marco de libertades que nos es vetado al resto de españoles.


Lo que no saben los madrileños es que el amor hiperbólico de Ayuso por Madrid tiene un coste ya empírico para el sector turístico. Muchos franceses y visitantes de otros países irán a Madrid a mamarse y disfrutar de la noche capitalina, pero a costa de tener la mayor tasa de incidencia del país en los últimos meses. Una elevada contagiosidad –el doble de la media nacional en estos momentos- que ha lastrado el porcentaje de casos por cada 100.000 habitantes en el conjunto del Estado y el nivel de riesgo de la España que tanto quiere Ayuso.


Así que ya lo ven: sin Madrid, la tasa nacional de contagios sería objetivamente menor y el Gobierno británico ya habría dado luz verde para el viaje de sus paisanos a España. Por culpa de Madrid y su relajación en la lucha contra la pandemia, miles de turistas de las islas ya han acaparado incontables reservas en las costas de Portugal, en detrimento de la Costa del Sol o Canarias. Y la cosa no tiene visos de mejorar pronto después de que el ministro de Transportes británico desaconsejara días atrás a sus compatriotas que viajen a nuestro país. Por tanto, la ecuación Ayuso es clara: con franceses en Madrid, pero sin británicos en España.


Iluso de mí, pensé que el Gobierno andaluz o el canario saltarían como un resorte y le pedirían a Ayuso que no fuera tan egoístamente localista, y dejara de pensar solo en los intereses madrileños. Nada de eso. Todo lo contrario: cargaron contra el Gobierno de Boris Johnson y no se atrevieron a toserle a la todopoderosa cuando deberíamos gritar todos que en Madrid viven 7 millones de españoles, pero fuera de Madrid 40 millones que merecen el mismo respeto y las mismas oportunidades de recuperación.

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