Aprender a vivir

Publicado: 11/11/2021
Vivimos sabiendo llamar en el momento oportuno y ser llamados cuando menos nos lo esperamos
Una de las asignaturas más complicadas y difíciles de aprobar o sacar nota , es VIVIR. Saberlo hacer procurando ser y hacer feliz a todo el que nos rodea. Hemos de ser exigentes en primer lugar con nosotros mismos, y no tener miedo ni reparaos por darnos y dar cuentas de lo que hacemos con absoluta limpieza y claridad. 

Cuando nos creemos una estrella del mundo del espectáculo, porque la gente nos presta atención y no entender que solo somos trabajadores, obligados a contar la verdad , sin que nos provoque irritaciones que los demás legítimamente nos lo exijan, y que aceptemos ser perdedores al igual que en otras ocasiones nos alegramos de pertenecer al club de los ganadores. 

Vivimos sabiendo llamar en el momento oportuno y ser llamados cuando menos nos lo esperamos. Soportando la mascarilla con paciencia y disciplina , y sabiendo disfrutar  de los momentos sin restricciones, como si fuera un gran placer.

Aprender a vivir en un mundo mejor y saber emplear adecuadamente la libertad de expresión y redistribuir los beneficios es vivir desde el optimismo, de que una realidad más placentera  es posible., y que podemos contribuir a ello con lo que decimos y lo que hacemos.

Si nos encontramos mejor en la vida, cotizamos al alza con todos nuestros valores y principios, y que siempre encontraremos oportunidades, porque cerrar una puerta es empujar para abrir otra. Es inútil defender rupturas donde puede haber acuerdos, empeñarse en hacer las travesías largas cuando realmente pueden acortarse con mucho menos esfuerzo. 

La exaltación de halagos no solo no son creíbles , sino que es una lluvia peligrosa que paraliza a quienes la reciben, convirtiéndolo en una figura agonizante que no sabe de dónde viene ni hacia donde va. Y en esta indefinición solemos pagar un precio altísimo en el que generamos controversia y conflicto.

Si nos empeñamos que para demostrar nuestro poder, solo sabemos rendirnos y vendernos, queriéndolo hacer con los demás lo que no nos gustaría que hicieran con nosotros , y terminamos desarmados e indefensos sin terminar de aprender a vivir.

La generosidad es una de las condiciones positivas para aprender a vivir, para colocar en cada rincón de nuestros espacios pinturas de colores , no dar palos de ciego , admitir sin ningún disgusto que nos hemos equivocado y acertar sin aspavientos.

Saber recorrer nuestros mundos interiores y exteriores, y descubrir los secretos de nuestras superficies y de nuestros subsuelos, lo que recorremos por arriba y nuestras alcantarillas. Todo surge como una explosión o se derrumba de golpe  y da la impresión que nuestro mundo se construye o se rompe en unos momentos .

Otro aliciente de nuestras vidas es tener siempre con quien hablar y engrandecer lo pequeño, haciendo mágico cualquier momento, por muy insignificante que nos parezca , sin perder nuestro sentido común ni creernos que podemos conseguirlo todo sin esfuerzo.

Debemos estar dispuestos en cada momento en abrir las puertas del túnel de nuestro tiempo y no quedar atrapados por ser nostálgicos de nuestras formas . No se trata de que las cosas funcionen estando en un lugar, ya que apenas nos fijaríamos .

Tenemos que sentirnos a gusto, ya que no se trata de provocar el cambio por el cambio, sino trabajar con gente con las que se establece una corriente de mutua confianza.
                         
 

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