Matarratas

Publicado: 19/02/2023
Autor

Juan González Mesa

Juan González Mesa se define como escritor profesional, columnista aficionado, guionista mercenario

Sindéresis

Del propio autor:

VISITAR BLOG
Solo dan la cara por la policía cuando resulta que la policía ha apaleado a alguien del signo político opuesto
En estos días la última tergiversación de la caverna consiste en alarmar a la gente asegurándoles que si una rata se cuela en tu casa no vas a poder deshacerte de ella porque irías a la cárcel. Si sigues la línea de difusión de estar mierda de argumento, encontrarás que emana de gente que en su puta vida va a perseguir a una rata con una escoba para matarla, porque tienen servicio y pasta para pagar exterminadores, y que, en último término, vive en barrios donde no hay ningún problema con las ratas.

En cualquier caso, no quiero ahondar en el ad hominem, ya que veo legítimo que la gente se preocupe por problemas que no le afectan. Por ejemplo, gente que tiene la capacidad de pagarse una sanidad privada y aboga porque se defienda la pública atendiendo a dos razones fundamentales: la primera, por solidaridad y humanidad con quienes no pueden permitirse un tratamiento en la López Ibor; la segunda, por el propio interés de que ante una mejora exponencial de la pública, no les haría falta gastarse la pasta en la privada para conseguir lo mismo.

Voy a ir al centro de la cosa: sí, creo que un juez debe poder decidir, según el caso, si te empura o no por matar o torturar a una rata, a una lagartija o a un gato. Luego dicen que los buenistas somos los de la izquierda, pero aquí todo el mundo sabe que hay chavales, y no tan chavales, que han pegado petardos a la cola de casi cualquier cosa, que han inyectado lejía en reptiles, que han cazado ratas para matarlas a pedradas y que han hecho prácticas de tiro, con la escopeta de aire comprimido, sobre casi cualquier bicho que se moviera en su barrio. La primera vez en mi vida que tuve una pelea a piñas fue con un chaval de mi edad, en medio de un campillo que hay cerca de mi plazoleta, porque tenía una rata pisada por la cola y la iba a aplastar con una piedra. Claro que estoy de acuerdo con que te entrullen por matar animales sin venir a cuento, y claro que yo, y cualquiera con dos dedos de frente, ve la diferencia entre tener que alimentarse de animales como complemento de la dieta y matarlos por gusto, para satisfacer caprichos cosméticos o provocarles un sufrimiento innecesario.

Yo sé que lo que hacen es atacar por atacar, creo que debería ser de común sentido que todo el mundo supiera esto, pero en caso de que no fuera así, y viendo su ristra de quejas habituales, ¿os dais cuenta de que hablamos de gente que por una parte alaba en posición de testudo a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, pero luego no se fía un carajo de dichas fuerzas, ni de nada que no puedan solucionar ellos de un tiro? Quieren poder disparar a muerte si alguien se cuela en su casa con intenciones violentas, quieren poder matar a palos a una rata si se cuela en su casa para no sé qué, quieren pena de muerte para todo tipo de delitos, no sea que el delincuente salga y repita.

Deberían acabar el enunciado y ser más claros, en caso de que les motive algo más que el electoralismo: no confían en quien debe protegernos. Solo dan la cara por la policía cuando resulta que la policía ha apaleado a alguien del signo político opuesto, cuando se trata de ocultar las torturas de la época franquista y algunas de las actuales, que también se han dado. Para ellos la policía no está para proteger a cualquiera sino para castigar a la disidencia de izquierdas. Para ellos las autoridades sanitarias no deberían meterse en nuestras vidas, aunque nuestras vidas dependan en gran parte de ellas. Son un quiero y no puedo, los matarratas, como dije en otra columna, niños que no aceptan la más mínima frustración, a los que frustra que no los dejen matar. Sus preocupaciones suelen indicar que el camino es el correcto.

© Copyright 2024 Andalucía Información