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Jueves 21/10/2021

Andalucía

Un reconocimiento de justicia

El Flamenco tiene valores y méritos ?de sobra? para conseguir el reconocimiento de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad aunque una vez presentada la candidatura, el balón está en el terreno de juego de la Unesco.

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  • Alba Molina, El Lebrijano y Pastora Galván -en su espectáculo ConVivencias en Madrid- representan a un Flamenco vivo, pujante y en evolución
Cuatro años después, el Flamenco vuelve a tocar las puertas de la Unesco para ser reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Tras el respaldo de la Comisión Nacional de Patrimonio en junio y la presentación de la candidatura el 26 de agosto en París, “el balón echa a rodar y el partido se juega en terreno de la Unesco”, como reconoce Francisco Perujo, director de la Agencia Andaluza del Flamenco, que tiene claro que dar el máximo reconocimiento que puede obtener una manifestación cultural al Flamenco es “cuestión de justicia”, aunque no echa las campanas al vuelo: “lo peor que nos puede pasar es que nos quedemos como estamos”.

El Flamenco cumple “por sí mismo”, dice Perujo, todos los valores y méritos “de sobra” para optar a esta distinción y así se lo han hecho saber a la Unesco. Ahora hay que “mostrarlo y demostrarlo”. Hace cuatro años la candidatura del Flamenco se presentaba conjuntamente con la música andalusí y se primaban las obras maestras en peligro de extinción. El expediente fue rechazado y ha servido de base para presentar -cuatro años después, como marca la Unesco- una nueva candidatura que recopila lo bueno del primer expediente, su “excelente documentación” y se adapta a la nueva reglamentación, la del ICH 02, que distingue a las expresiones o manifestaciones culturales inmateriales que siguen “vivas, pujantes y en evolución”, como es el caso del Flamenco. De hecho, esta es una de las perspectivas en la que se ha basado la candidatura, intentando evitar la idea de que está en vías de extinción.

Tras redactar un expediente medido milimétricamente -la descripción del Flamenco no puede superar las mil palabras, en inglés, en francés y en castellano-, la Consejería de Cultura intenta mostrar en él que el Flamenco acumula una serie de valores y méritos indiscutibles para formar parte de esta lista de candidatos, una expresión musical nacida del mestizaje y la interculturalidad, transmitida de generación en generación, que une rito y tradición, con una potentísima lírica... A Perujo no hay que convencerle, le daría la distinción ya mismo.

Análisis escrupuloso
Describe con una expresión muy de la tierra el trámite que ahora se inicia dentro de la comisión de deliberación que analizará la candidatura del Flamenco: “son muy jartibles”. La Unesco analizará, como un expediente administrativo más, la candidatura: verá si falla algo, si hay que modificar datos o ampliar algún apartado. Hasta que a finales de 2010 o principios de 2011 no se pronuncie la Unesco, analizarán “con escrúpulo” toda la documentación que avala la candidatura y las medidas de conservación, salvaguarda y promoción, un apartado que les servirá de base para “fiscalizar” el reconocimiento si finalmente el Flamenco recibe la distinción de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad - “si no cumples, te sancionan y te pueden quitar hasta la vitola”, recuerda Perujo- y que comprometerá a todas las instituciones que han respaldado la candidatura.

Esa es la otra cara de la moneda del expediente administrativo: quién respalda la candidatura. Aunque Andalucía ha “reseñado, montado y liderado” la candidatura, porque considera que pese a que el Flamenco “no tenga fronteras sí que tiene cuna” -dice Perujo-, ha contado siempre con el respaldo del Ministerio de Cultura y con el consenso de Extremadura y Murcia, dos tierras de tradición flamenca como la andaluza. Tras recibir el respaldo del Gobierno central, el segundo paso ha sido pedir el apoyo al Parlamento andaluz -que se lo otorgó por unanimidad- para pasar ahora al ámbito municipal y provincial a través de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias.

El Ayuntamiento de Jerez, aunque Chiclana también está muy volcada, ha manifestado su intención de liderar los apoyos a nivel municipal, para “mostrar y demostrar la fuerza” de la candidatura que tendrá que defender España, puesto que son los estados los que presentan las peticiones ante la Unesco.

¿Y los apoyos en el extranjero, sobre todo de los japoneses? “Nuestro ámbito es España y es el que nos corresponde aunque nos hemos encargado de resaltar que el Flamenco es el embajador cultural de Andalucía en el mundo, nos representa y nos identifica, pocas regiones tienen una cultura musical propia, es difícil de poseer y de mantener”, defiende el director de la Agencia Andaluza del Flamenco. Eso sí, deja claro que, de cara a la promoción internacional, lo que se busca es un Flamenco de calidad que huye de estereotipos fáciles y clichés prefijados.

“Esto no es el premio de una verbena, es algo muy serio”, reflexiona Perujo. “Estábamos obligados, por responsabilidad y por mandato -el Estatuto reconoce a la Junta como la competente en la protección, conservación y difusión del Flamenco- a volver a la carga y presentar de nuevo la candidatura”, añade, por lo que “nuestra obligación es demostrarles que por justicia el Flamenco se lo merece”.

Proposición no de Ley
Un respaldo unánime del Parlamento andaluz pero cargado de una gran emotividad.

Un nutrido grupo de artistas flamencos acudía el pasado jueves a comprobar con sus propios ojos cómo el respaldo del Parlamento a su candidatura como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad era unánime desde todos los grupos políticos. Aunque el reglamento no permite que los invitados hagan manifestaciones de aprobación o reprobación, fue inevitable que Matilde Coral, Niño Pura, Arcángel o Cristina Hoyos respondieran con aplausos las intervenciones de los diputados, que se esforzaron en mostrar y demostrar que el Flamenco es parte de nuestra cultura. Al final, una vez votada por unanimidad la proposición no de Ley se produjo por primera vez un hecho insólito en la Cámara: junto con el resto de diputados, los miembros de la Mesa, presidenta, vicepresidentes y vocales, se levantaron a aplaudir a los representantes del Flamenco, mientras éstos respondían emocionados con más aplausos.

El propio letrado mayor del Parlamento reconocía que era la primera vez que veía una imagen así, mientras los invitados expresaban a los políticos y al propio Francisco Perujo, la emoción que les había producido la votación.

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