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Lunes 18/10/2021

En román paladino

Mil días

Se echa  en falta un arranque de dignidad ética   en  los que son nombrados por los representantes de la soberanía nacional

Publicado: 01/09/2021 ·
14:42
· Actualizado: 01/09/2021 · 14:42
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  • El presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes.
Autor

Rafael Román

Rafael Román es profesor universitario, miembro del PSOE, exconsejero de Cultura y expresidente de la Diputación de Cádiz

En román paladino

El autor aborda en su espacio todos los aspectos de la actualidad política tanto de España, Andalucía y la provincia de Cádiz.

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¿Por qué los ayuntamientos concluyen su mandato constitucional y los concejales y los alcaldes se someten al veredicto de las urnas, sin plantear  ni cambiar  ni conculcar la legislación para quedarse 1000 días más   en el cargo, con el mandato caducado? ¿Por qué los diputados y senadores, tanto nacionales como  autonómicos, respetan los tiempos de sus legislaturas y cuando terminan sus periodos para los que han sido elegidos cierran sus carpetas, recogen sus pertenencias y se someten disciplinadamente al veredicto de los electores para que  la voluntad de los ciudadanos sea la que impere? ¿Por qué  el gobierno de la Nación  - ni ningún autonómico- no  se quedan en el cargo un día más de los que les corresponden, de acuerdo con las leyes y la Constitución?  Porque respetan con suma escrupulosidad tanto el espíritu como la letra  de la la Constitución y   de  las leyes que la desarrollan.

¿Por qué el Consejo General del Poder Judicial  está prolongando  el desempeño de sus funciones 1000 días después de haber caducado su periodo de mandato? La misma pregunta se puede hacer sobre el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas o el Defensor del Pueblo. Sus integrantes se quedan en el cargo a pesar de haber concluido el periodo para el que fueron nombrados.

¿Son culpables los que siguen en los cargos, a pesar de la haber caducado sus mandatos? No, evidentemente, aunque  se echa  en falta un arranque de dignidad ética   en  los que son nombrados por los representantes de la soberanía nacional.  Conocen  que no es de recibo continuar y escandalosamente  sólo protestan de boquilla  -se verá el  próximo día 6,  en la apertura del Año Judicial- dejando  pasar el tiempo sin adoptar ninguna medida de reacción efectiva para modificar la situación irregular en la que se hallan. Pueden seguir porque no hay obstáculos legales en contra. Moralmente, con su permanencia, son unos colaboradores necesarios en el incumplimiento de las normas.

Los actuales componentes de esos órganos lo son  conforme a unas normas que se han utilizado gobernando   el PP -tanto con Rajoy como con Aznar-  pero ahora, que la composición de las cámaras ha cambiado, piden la modificación de los procedimientos  para  siquiera abrirse a la negociación. Todo el mundo conoce que la realidad es bien distinta. Es penoso reconocerlo: quieren la prolongación de los mandatos por motivos espurios: controlar. Por eso bloquean. 

 

 

 

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