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Miércoles 22/09/2021

Lo que queda del día

Antes de la calma chicha

Con tantas estrategias contra el virus como comunidades autónomas, organizar un viaje a Galicia o Cantabria es lo más parecido a preparar un examen trimestral

Publicado: 31/07/2021 ·
21:09
· Actualizado: 31/07/2021 · 22:10
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  • Hacer turismo en pandemia
Autor

Abraham Ceballos

Abraham Ceballos es director de Viva Jerez y coordinador de 7 Televisión Jerez. Periodista y crítico de cine

Lo que queda del día

Un repaso a 'los restos del día', todo aquello que nos pasa, nos seduce o nos afecta, de la política al fútbol, del cine a la música

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Hace un año, cuando habíamos derrotado al virus y pensábamos que todo volvería a ser como antes, no tardamos en comprender que la pandemia comparte dinámica con las series de televisión que despiden cada temporada con un final abierto para desarrollar nuevas tramas en el futuro. Habíamos vuelto a los paseos, a las playas, a las terrazas, a hacer las maletas, a viajar entre provincias, a quedar con los amigos, mientras el cuadro de contagios que colgaba el SAS a diario acumulaba ceros y restos de polvo y telarañas, como sacado de una viñeta de Mortadelo. Fue entonces, a finales de julio, cuando llegaron las primeras señales de aviso del final en falso: rastreadores en el bloque de una barriada, contagios entre los asistentes a una fiesta de cumpleaños... Como no concebimos el miedo hasta que le ponemos nombre, aquellos episodios fueron bautizados como “brotes”, y su mera mención llegó a producir el mismo estado de alerta que el de Voldemort a los residentes en Hogwarts.      

Como hay miedos a los que se les pierde el respeto de tanto usarlo, a los “brotes” les sucedieron las “olas”, y de cada una de ellas hemos ido extrayendo conocimientos que, en presencia de la quinta, parecen haber servido de poco, gracias a la necesaria cooperación del Gobierno central, aunque lo más conmovedor ha sido escuchar esta semana al consejero de Salud, Jesús Aguirre, decir que esta quinta ola no nos la esperábamos, como si le hubiésemos exigido a un niño de 5 años que nos advirtiera en su momento de la caída de Lehman Brothers. El consejero podría haber advertido que hemos ganado sucesivas batallas -las vacunas, el descenso de hospitalizaciones y de fallecidos...-, pero aún no la guerra. Optó sin embargo por un excesivo celo de honestidad que no alivia nuestras dudas; en todo caso las empeora de cara a la finalización de un verano condicionado por que las dosis lleguen al mayor número posible de jóvenes.

En realidad, el principal descargo que puede hacerse en favor de la figura de Aguirre tiene que ver de nuevo con la errática política anti-covid establecida desde el Ministerio de Sanidad, que es la que ha propiciado tantas estrategias contra el virus como comunidades autónomas hay en este país “multinivel”. Pueden ponerlo en práctica si deciden programar algún tipo de viaje de vacaciones hasta otra región española para los próximos días, que viene a ser como preparar un examen trimestral: una vez decidido el destino tienes que conocer la tasa de incidencia, las medidas que el gobierno regional está aplicando, las que ha solicitado o pueden entrar en vigor y las que son acordes con tu propia movilidad y circunstancia personal -certificado de vacunación, sanitario y prueba pcr-. Te entran ganas de quedarte en casa.

Un año después de vencer al virus, como dijo entonces nuestro triunfante presidente, tal vez no sea cuestión de estimar si son o no previsibles nuevas olas, sino de empezar a establecer unos parámetros comunes a todos para afrontar una realidad irremediable: “Queda Covid para rato”. Lo subraya nuestro compañero Daniel Barea en la información que publicamos este domingo a partir de una entrevista realizada al director del Instituto Balmis de Vacunas, en la que desaconseja comparar el comportamiento de este virus con otro viejo conocido nuestro, el de la gripe. “Estamos avanzando, pero aún nos queda camino por recorrer”, y recuerda que la vacuna reduce muertes y atenúa la gravedad de la infección, pero no protege al 100%”. Solo en Jerez hay en este momento más de 120 sanitarios de baja a causa del virus.

El Gobierno, por su parte, parece haber dado por superada la crisis sanitaria y afronta la calma chicha de agosto insistiendo en los gerundios, que es su forma de combatir la adversidad, aunque se parezca a insertar claveles en el orificio del cañón de una escopeta. Queda muy estético pero no ayuda a acabar con las guerras ni, en su caso, a bajar el recibo de la luz. Está “cumpliendo”, dice. De momento, con catalanes y vascos. De cara a los demás, “prometiendo”. Hasta ahora, fondos europeos y vacunas. En septiembre, ya se verá.

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