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Viernes 15/10/2021

Desde el Baluarte

No hay responsabilidad

Es claro y meridiano que los españoles no somos un país que nos guste el cumplimiento de las recomendaciones que nos hacen las diferentes autoridades

Publicado: 14/07/2021 ·
13:48
· Actualizado: 14/07/2021 · 14:50
  • Cribado.
Autor

Miguel Ángel Ruiz Anillo

Miguel Ángel Ruiz Anillo es asesor jurídico y colaborador social en diferentes proyectos con una dilatada experiencia

Desde el Baluarte

Desde el Baluarte el autor pasa revista a la actualidad social vista desde su construcción más justa

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Es claro y meridiano que los españoles no somos un país que nos guste el cumplimiento de las recomendaciones que nos hacen las diferentes autoridades. Aquí, si no es con mano dura no se avanza nada.

Lo estamos viendo en el devenir de la pandemia que estamos viviendo desde que se ha producido esa mal llamada desescalada del estado de alarma y, especialmente, tras la libertad para no usar la mascarilla, dentro de unas condiciones, en espacios abiertos.

Lo que es la libertad se ha convertido en un libertinaje y en el ocio de los jóvenes se ha visto como se ha producido una nueva ola de contagios que nos va a llevar a unas consecuencias tremendamente duras.

Soy consciente de las complicaciones para muchas empresas, de la necesidad de salvar el verano para el sector turístico pero también soy consecuente con lo que estamos viviendo y, como siempre se dice, la salud está por encima de todo.

Muchas Comunidades Autónomas están dando marcha atrás y pidiendo nuevos cierres perimetrales y medidas de diversa índole para frenar el número de contagios. Se están dando cuenta de que los jóvenes no son tan invulnerables como se preveía con respecto al coronavirus y las plantas de hospital y las UCI están empezando a colapsarse de esos jóvenes que han contraído el virus cuando todavía no estaban vacunados.

Este es uno de los graves problemas que tenemos: se ha abierto la mano con un porcentaje muy bajo de vacunaciones y, por supuesto, nulo en edades jóvenes. No se debería haber tomado ninguna medida favorecedora de la concentración social de estas franjas de edad hasta que no hubiese una vacunación al menos del setenta por ciento entre los dieciocho y los treinta años.

Lo dije en su día, primaba la noticia del quite de mascarillas para tapar los indultos a los independentistas catalanes y eso ha sido un grave error que todos pagaremos.

Llegados a este punto solo cabe pedir responsabilidad en un ámbito muy complicado, el de la juventud. Los jóvenes son de por sí arriesgados, atrevidos. Pedirles que sean responsables y eviten el contacto social es prácticamente misión imposible. Con ello no quiero decir que sean unos irresponsables, todo lo contrario. Tenemos una juventud magnífica pero, después de más de un año encerrados, este segmento de población de España necesita divertirse y volver a tener un ocio que se les cortó de raíz por esta maldita enfermedad.

También les pido a estos jóvenes que se vacunen. Que no cometan el error que hay en otros países de nuestro entorno en los que la juventud ha pasado de las recomendaciones sanitarias que promovían la vacunación intensa para evitar la propagación severa del virus y sus consecuencias letales.

Una vez cumplido esto que se salga y se divierta la población pero antes, como siempre les digo, mucha cautela, responsabilidad y prudencia.

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