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16/05/2021

El Loco de la salina

Una más del obispo

Por eso surge la pregunta del millón: ¿desde cuándo y por qué ese edificio es propiedad de la Iglesia?

Publicado: 01/03/2021 ·
19:53
· Actualizado: 01/03/2021 · 19:53
Autor

Paco Melero

Licenciado en Filología Hispánica y con un punto de locura por la Lengua Latina y su evolución hasta nuestros días.

El Loco de la salina

"Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás" (Albert Einstein)

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Estaba yo pensando en el manicomio que quienes han elegido la ciudad de San Fernando como base de operaciones de la película “Lobo feroz” lo han clavado. Han elegido este título seguramente para retratar las presuntas fechorías que sigue haciendo el lobo feroz del obispo de Cádiz contando con el silencio de los que podrían mandarlo muy lejos de la Tacita, por no decir a la gran puñeta. Es un presunto pastor que en lugar de ocuparse de sus ovejas, las va dejando vendidas, las tira por el barranco o se las va comiendo una a una. Seguramente en otras regiones de España no se hubiera atrevido, pero aquí nos dejamos comer por el lobo, y por aquello de con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho, nos conformamos y nos pasa lo que nos pasa.

Ahora lo último: hemos asistido a un tira y afloja de la Escuela de San José de La Isla entre los docentes, la titularidad, los padres, el obispo… Al parecer la Escuela se cierra irremediablemente y se deja en la calle a un montón de profesores, de alumnos, de personal…, y aquí no pasa nada. Y por medio siempre la codicia. Con personajes como este, la Iglesia católica ha llegado a un nivel de degradación e inmoralidad difícilmente superable. Por mucho que le demos vueltas a los evangelios, por ningún lado aparece que la Iglesia deba disponer de tantísimos edificios, terrenos, casas y hasta bosques. Se ha alejado tanto del verdadero cristianismo, que acaparar bienes se ha convertido en su preocupación máxima. Ahí tenemos otra vez a este obispo disponiendo de sus presuntas posesiones, apretando, haciendo caja y tirando a sus ovejas al precipicio.

Como a los locos se nos sigue siempre la corriente, hoy vamos a hacer lo mismo con este obispo. Nos vamos a olvidar, exactamente como él, de Cristo y del sursum corda. Por eso surge la pregunta del millón: ¿desde cuándo y por qué ese edificio es propiedad de la Iglesia? Hace muchos años la Iglesia católica tenía el privilegio de inscribir en el Registro de la Propiedad todos los bienes que podía, simplemente por la declaración de sus propios miembros. Ya sabemos que los eclesiásticos procuraban legalizar cualquier cosa que redundara en su beneficio. Pero resulta obligatorio investigar el por qué hoy siguen siendo sus presuntos propietarios. De todos es sabido que el Hospital de San José, cuya historia se remonta a 1768, forma parte de un importante patrimonio secular de La Isla, repito, de La Isla, no del lobo. Tiene una gran historia detrás, y yo, aunque esté loco, me siento en parte propietario de este edificio, porque afecta al dominio público y habría que ver si existe título suficiente para que el lobo se considere propietario único. Hemos leído que la Iglesia inscribió con titularidad eclesiástica, solamente entre 1998 y 2015, un total de 34.961 inmuebles. Evangelio puro.

Estamos seguros de que el Ayuntamiento de esta ciudad comprobará ese listado de inmuebles y velará por nuestros intereses, para que nadie lesione nuestro patrimonio. No se debe dejar por las buenas que un señor venido de la gran puñeta deje tirados a un montón de cañaíllas que hoy se ven abocados a buscarse la vida por quien se declara pastor y no es más que un lobo feroz peliculero. Y, en todo caso, hacer que se respete la finalidad que tuvo ese edificio como primitivo albergue de tantísimos pobres como circulaban por el camino real hasta Cádiz, porque La Isla sigue con el albergue de San Vicente de Paul, a todas luces insuficiente. ¿Es que también el Ayuntamiento le tiene miedo a la Iglesia? Amen. 

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