Recuerdos del pregón a la Oración en el Huerto

Publicado: 13/10/2016
Texto extraído del pregón de la Semana Santa 2016, realizado por Álvaro Carmona
Sé que al Puerto lo han llamado
"Puerto del Ave María",
porque en él la luz confía
el paraíso anhelado
que hay en los ojos grabado
del Ángel de la Pasión.
En insistente oración
anuncia lo que nos viene
y la gloria se mantiene
por siempre en tu corazón.
Para que vivas con ella
recordando lo vivido,
así sabrás que has sentido
y has admirado su huella.
Porque en esta o en aquella
vida, será tu memoria
la que escribirá la historia
de lo que tanto quisimos
y sin saberlo no fuimos
conscientes de su victoria.
El ángel viene a decirlo
llega la Semana Santa,
una fe que lo levanta
y hasta el cielo va a subirlo.
Hemos venido a vivirlo
en sus manos lentamente,
pues el cáliz, tristemente,
reparte el vino en la tierra
mientras la luna se aferra
a orillarse por su frente.
Todo por Él decidido,
sin lugar a alguna duda.
La noche se vuelve muda
en su amargor dividido.
En ese suelo caído
todo lo humano declina.
Y en su manos, la neblina,
corteja al pesar del miedo
para rezar con su credo
azules de luz divina.
El azul del paraíso
que colorea el cortejo,
es el pincel donde dejo
el mensaje que Él nos quiso
regalar y de improviso,
fue erguido sobre madera.
Por ese azul, va primera
la devoción del color
exultándose el amor
de la pasión verdadera.
Azul para aquel que vive
en esos ojos de cielo
y retorna con su vuelo
para que Él lo cautive.
Así el azul sobrevive
al rojo que lo atormenta
dejando que en esta afrenta
el caminar sea lento
para ver su sufrimiento
en la voz que lo sustenta.
Las manos tienen la gloria
almacenada en su ser,
toda la gracia y poder
se esconden en esta historia.
Una estela giratoria
que en siete días se acaba.
Y en eso la luz se daba
por entero a su agonía,
el paso iba y venía
cada vez que lo llamaba.
Tengo el azul en el mar
donde tus manos se pierden,
allí pescan y se tienden
para poderlas besar.
En el trono que es su altar
nuestras pupilas se encuentran.
Tus palabras nos demuestran
que vives glorificado
en el amor desbordado
que tus pesares concentran.
Tu Madre allí me convoca,
ha tendido la Esperanza
en una estela que alcanza
todo y no se equivoca
la gente, cuando la toca
y dice con alegría,
que en el nombre de María
toda la pasión se enciende
porque en Ella el mundo aprende
esta hermosa letanía.
El olivo es la veleta
que marca nuestro camino.
Alfa y omega, destino
con parábola secreta.
Es el final y la meta
a donde todos llegamos.
En tus manos, nos quedamos
Señor que todo lo puedes.
Tú que al gran Padre intercedes
dile que al cielo miramos.
Terminada la palabra
tan solo queda esperar.
Encaminarse y soñar
con que la puerta se abra.
Así la pasión se labra
en un mar de sinsabores.
¡Míos todos tus dolores
por el verso encadenado
que nos han transfigurado
para contar tus temores!
Envuelta la Prioral
el verde solo se asoma,
es el olivo quien toma
su dimensión espacial.
Un revuelo angelical
coge su sitio y se planta.
¡Y hasta la pena se espanta
cuando al faltar siete días
una voz que conocías
lo llamó Semana Santa!

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Álvaro Carmona López

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Álvaro Carmona López

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