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26/09/2021

España

El Gobierno húngaro reconoce que la situación en la balsa es "muy grave"

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, calificó hoy de "muy grave" la situación en la balsa de acumulación de lodos tóxicos que el lunes vertió un millón de metros cúbicos y cuyo mal estado ha obligado a evacuar un pueblo, ante el riesgo de nuevos escapes.

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"La situación es muy grave. No queremos crear grandes esperanzas", explicó Orbán en una improvisada rueda de prensa en la localidad de Ajka, adónde han sido evacuados los 800 habitantes del pueblo de Kolontár, donde el lunes impactó con más fuerza la avalancha de barro cargado de metales pesados.

El primer ministro indicó que "en el peor caso", si la balsa finalmente sufre una nueva fractura, se podrían verter unos 500.000 litros del lodo cargado de arsénico, silicio y metales pesados.

El vertido ya ha inundado unos 40 kilómetros cuadrados en el suroeste de Hungría y ha causado la muerte a siete personas y heridas a unas 150.

El jefe del Gobierno habló de "situación dramática" e indicó que la evacuación de Kolontár se ha ordenado porque "podrían estar en peligro vidas humanas".

El mandatario recordó a los siete fallecidos y resaltó que no se puede "dejar que esto se repita".

Respecto al riesgo de que la contaminación llegue al Danubio en caso de una segunda oleada tóxica, Orbán aseguró que se dispone de las herramientas necesarias para que no afecte al segundo río más largo de Europa. "Estamos preparados para todo", dijo.

Respecto a la localidad de Devecser, que también se vio gravemente afectada el lunes, el primer ministro indicó que aún no se ha ordenado la evacuación, pero sí que todo está preparado para desalojar a los habitantes en caso de necesidad.

En cuanto a los responsables de la catástrofe, Orbán señaló que ya se ha abierto una investigación y prometió que "las consecuencias serán muy graves".

"La compañía pagará, no hay duda", dijo en referencia a la metalúrgica MAL, dueña de la balsa donde se produjo el vertido.

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