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Lunes 25/10/2021

Jerez

De Bilbao a Jerez para revolucionar la ganadería vacuna y cumplir su sueño

Hace un año que Pilar Arteaga, veterinaria y ganadera de 28 años, dejó todo para encargarse de la gestión de una ganadería de vacuno lechero en Las Pachecas

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  • Pilar es una amante de los animales le apasiona su trabajo.
  • En esa explotación trabaja a diario con 590 vacas aplicando con éxito técnicas pioneras en el país importadas de Estados Unidos
  • A la joven ya le empiezan a reconocer su trabajo y acaba de ser finalista en los Premios Ganadería en Femenino 2021 convocados a nivel nacional

Desde el primer momento en el que a Pilar Arteaga, veterinaria y ganadera de 28 años, le ofrecieron hace ahora un año encargarse de la gestión de una de las mejores ganaderías de vacuno lechero de Andalucía en una finca de Las Pachecas, en Jerez, y poner en marcha un proyecto de tecnificación, con sistemas tecnológicos que ya se aplican en Estados Unidos pero que son pioneros en España, tuvo claro que podría estar a las puertas de cumplir su sueño. Ella es de Guadalajara, pero vivía en Bilbao, “donde tenía un trabajo cómodo, cerca de casa y estaba feliz con mi pareja y mi círculo de amistades”. Su intuición le decía que “era lo que siempre había querido”, y que tenía que “dejarlo todo” y “apostar” para encargarse de un reto en mayúsculas.

“Me daba un poco de respeto, porque llevaba cuatro años trabajando y no me había dado tiempo a tener experiencia en gestión, pero como me gusta tanto, me dije: lo que no sé, ya lo aprenderé”, explica a este medio. Tardó diez días en contestar, tiempo en el que aprovechó para visitar la explotación. Fue amor a primera vista. Hizo las maletas y cruzó todo el país para empezar una nueva vida. “El sitio me pareció espectacular, cerca de la Laguna de Medina, una zona declarada de especial protección. Me sorprendió que en Cádiz hubiera una zona ganadera como esta”, reconoce.

Lo mismo le ocurrió con las instalaciones. “Me gustaron mucho, no eran para nada obsoletas, estaban en el punto que pretendía para la mejora tecnológica”, detalla. Y es que el proyecto en el que está inmersa Pilar supone el paso de analógico a digital, toda una revolución, para lo que era también fundamental el buen estado de los animales, en este caso las 590 vacas a las que ya casi es capaz de diferenciar, y de las que ordeñan 300.

Ella misma también ha llegado a encargarse de esta última labor, pero ya está más centrada en la puesta en marcha de de esta modernización, con un equipo de trabajo a su cargo de ocho personas, todos hombres. Ese fue uno de los muchos  hándicaps con los que se encontró a su llegada en un sector muy envejecido, muy masculino, tradicional  y en el que el relevo generacional es casi nulo.

“Al principio me veían como una niña, se sorprendieron bastante, pero poco a poco vieron que sabía hacer las cosas, el tema de la tecnología a ellos (por los ganaderos) les cuesta; los cambios siempre asustan un poco al principio, pero luego te das cuenta de que es para mejorar”, señala esta veterinaria, que entiende que al principio pudiera haber cierto escepticismo cuando comenzó a desarrollar sus técnicas sobre el terreno y que en tan poco tiempo ya han dado sus frutos.

“Comencé por introducir un programa de gestión del rebaño, muy extendido en EEUU, pero desconocido aún en España. Me decidí por este en concreto, ya que permite la conexión a la nube de datos desde cualquier dispositivo y desde cualquier parte del mundo. La versatilidad que ofrece un programa así te da la tranquilidad de tener recogidos los datos de todos los animales en tiempo real. Facilita mucho la gestión y te permite trabajar de forma más eficiente”.

La siguiente fase del proyecto, y en la que se encuentra actualmente, es la implantación de un sistema de monitorización de los animales. Consiste en un sistema de crotales auriculares que por medio de fórmulas matemáticas –detalla- es capaz de detectar patrones concretos en cada animal individualmente (desde duración de enfermedades, detección temprana de las mismas, hasta el tiempo que tarda en comer la vaca o el grupo, alertas de celo, temperatura...). Es un sistema pionero en España, ampliamente extendido en otros países y con grandes resultados en granjas en todo el mundo. De hecho, Pilar ha recibido varias visitas en la granja de personas interesadas en el programa de gestión que está llevando a cabo.

Ahora vive en Jerez, aunque la mayor parte del tiempo lo pase en la finca, donde inicialmente fijó su residencia hasta que decidió separar su ámbito de trabajo de casa porque reconoce que le pone tanta pasión a todo que llegó un momento en el que su labor entre las casi 600 vacas le absorbía. “Es que te metes en la rutina, a mí me gusta muchísimo lo que hago pero también que hay que saber cortar y distinguir el trabajo de la vida social. Ahora vivo en la ciudad y estoy muy contenta, la gente es superabierta y me ha acogido muy bien”. Atrás quedan los momentos más complicados de la tercera ola que pasó en la finca, lejos de su familia. “Fue duro, vivía aquí, tampoco salía…”.

Finalista de los Premios Ganadería en Femenino 2021 convocados a nivel nacional

Esto no ha hecho más que empezar, pero a la joven ganadera ya le empiezan a reconocer su trabajo. Ha sido finalista de los prestigiosos  Premios Ganadería en Femenino en su edición 2021,  que reconocen a nivel nacional los proyectos de mujeres en el sector ganadero relevantes por su innovación o aportaciones a la comunidad en la que se desenvuelven.

El 40% de la mano de obra en explotaciones agroganaderas en España son mujeres pero tan solo el 25% de ellas ostentan la titularidad de la explotación. Ganadería en Femenino, que acaba de premiar a Pilar, es un proyecto orientado a revertir esta situación, visibilizando a estas mujeres a través del trabajo en tres áreas: formación, comunicación y reconocimiento. Se trata de un contexto que hay que poner en relieve durante todo el año y concienciar más que nunca en fechas como el Día Internacional de la Mujer Rural, que se celebra el próximo viernes 15 de octubre y que Pilar encarna a la perfección.

A esta segunda edición se han presentado casi 50 candidatas de todo el país, con lo que  esta joven no puede estar más contenta, consciente de que “hace mucha falta visibilizar todo esto. Ha sido un subidón, no me lo esperaba”, admite sin mirar atrás ni para coger impulso. “Estoy supercontenta. Lo volvería a hacer. Había soñado con esto, conseguirlo ha sido ver de verdad que los sueños se cumplen y pueden llegar”.

 

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