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26/05/2024  
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Jerez

Una Feria "con menos casetas, pero más grandes", sin botellón y con aseos portátiles

La Asociación Hostelería de Jerez defiende la profesionalización de las casetas, reclama el cumplimiento de las ordenanzas y rechaza la "separación de espacios"

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  • Noche inaugural de la Feria del Caballo -
  • El colectivo de hosteleros también reclama luz de obra durante la semana del montaje y tener luz antes del viernes

La hostelería de Jerez también tiene preparada ya su batería de propuestas encaminadas a mejorar la Feria del Caballo 2024 para cuando llegue su turno sentarse con el Ayuntamiento, como hace varias semanas hicieron, por iniciativa suya, los representantes de la Asociación de Casetas Tradicionales. A la espera de que el Gobierno local les cite en el marco de la ronda de contactos que ha iniciado, la Asociación Hostelería de Jerez, que a nivel interno tiene un grupo de hosteleros que trabajan  la Feria desde hace años, ya ha hecho los deberes para contribuir a “una Feria mejor, que es lo que todos queremos”. Para ello, tanto a nivel estético como de operatividad y rentabilidad, son partidarios de que haya “menos casetas” pero “más grandes”, y recuerdan la tendencia a la baja que acusa el Real, que en la última edición contó con 175 casetas frente a las 188 de 2019, antes de su suspensión durante dos años por la pandemia. “La tendencia es que cada vez haya menos casetas, porque cada vez cuesta más trabajo encontrar a profesionales; eso es una realidad y las casetas de un módulo están desapareciendo porque no son rentables”, apunta el presidente del colectivo, Alfredo Carrasco, que cree que puede ser “un acierto” y que todos ganarían en desahogo: clientes y los propios trabajadores ante la  falta de espacio en la zona trasera para almacenar la basura. “A veces suele ser un problema”, asegura.

Otra de sus demandas es que las casetas cuenten con luz de obra durante el montaje, una reivindicación que no es nueva y que les permitiría agilizar estas labores, y que les den la luz eléctrica al menos dos días antes y no el mismo viernes al mediodía. “Las cocinas están muy profesionalizadas, con más aparatos que hay que ir probando, y a la hora de recepcionar la mercancía podríamos ganar tiempo también  porque si no tenemos luz no podemos recibir mercancía perecedera ni empezar a elaborar nada y ese mismo día -añade- tenemos que ponernos a comprobar si toda la maquinaria funciona”, apunta Carrasco.

La falta de baños es otro de los problemas que identifica el colectivo de hosteleros en la Feria, y con él los olores a orina “en un montón de zonas”. Se remiten al modelo de la Feria de Sanlúcar, donde hay una zona de baños portátiles con personal encargado de su mantenimiento y limpieza. A diferencia de la Feria de la Manzanilla, donde ninguna caseta tiene baños, entienden que la instalación de estos aseos supondría un refuerzo importante que el Real agradecería y descongestionaría también las colas en las mismas casetas. Pero este malestar por los malos olores también procede de otro punto, advierte, señalando directamente los jardines de la Rosaleda, reservado desde hace años para el botellón, donde ponen el foco, como la propia Asociación de Casetas Tradicionales, con la que también coinciden en la necesidad de mejorar el Paseo de Caballistas para que recupere el esplendor de antaño. 

“Cuando cierran la Feria da miedo la marabunta que sale de ahí, es que no se trata de prohibir nada, porque el botellón no está permitido, es cumplir la ley y acabar con los botellones que también hay en los paseos, donde puedes tropezar perfectamente con bolsas de plástico y botellas”. Con lo que no están de acuerdo es con la posibilidad de separar las casetas tradicionales en el propio Real, independientemente de que sean tajantes a la hora de defender el cumplimiento de las ordenanzas tanto en los decibelios como en el tipo de música. “Es que no debe haber casetas discotecas hasta las doce de la noche; tenemos que velar por eso: que en ninguna caseta se puede invadir a la otra porque los decibelios estén por las nubes. Lo que tenemos que hacer es pedir que se cumplan las ordenanzas y estar muy encima, pero si hacemos diferenciación de espacios de casetas nos cargamos la Feria”, avisa.

En definitiva, hay que “buscar el equilibrio” e intentar “hacerla atractiva” también para la propia hostelería de la zona, que cada vez es más reacia a trabajar una Feria por las dificultades que se encuentra, con lo que al final son los bares de copas y los hosteleros de fuera los que están “más presentes” en el Real. “Estamos faltos de hosteleros y la Feria también es muy buena fuera del Real; son muchos los negocios de la zona centro, sur, norte que esos días trabajan muy bien y que prefieren no dejar su negocio para hacer la Feria porque al final necesita una plantilla grande, dobles turnos...hay que buscar la fórmula y todos estamos obligados a entendernos”, concluye. 

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