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26/05/2024  
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'El problema de los tres cuerpos' y el problema de la ciencia ficción

Basada en la ‘Trilogía de los Tres Cuerpos’, de Liu Cixin, la nueva apuesta de Netflix posee notables puntos de interés, pero flaquea en cuestiones argumentales

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La Trilogía de los tres cuerpos ha bastado para convertir a Liu Cixin en uno de los autores de ciencia ficción más respetados y seguidos de este siglo.

Pese a los intentos por llevar su historia al cine, ha sido Netflix quien ha terminado por elevar la apuesta y convertirla en serie de la mano de David Benioff y D.B. Weiss, forjados en la saga de Juego de tronos.

Parece que el resultado no ha respondido a las expectativas de la plataforma en streaming -ni siquiera hay confirmación de la segunda temporada-, pese a que posee notables puntos de interés, aunque puede que todo se reduzca a una cuestión conceptual.

Si Netflix esperaba un espectáculo de acción vinculado al género fantástico, está claro que El problema de los tres cuerpos no responde a eso; entre otras cosas porque su verdadero atractivo reside en su función como vehículo para la ciencia ficción -uno de los grandes subgéneros del fantástico-, lo que obliga a prestar más atención al discurso que a la acción, y más aún en una historia que reivindica el papel de nuestros científicos como los principales valedores del planeta y de su supervivencia.  

En este sentido, hay episodios en los que, aparentemente, pasan pocas cosas, y en los que se da más valor a la confrontación de teorías e ideas que a la propia acción, sin que vaya en detrimento de la serie. Todo lo contrario; entiendo que es lo que le otorga el valor añadido a una trama en la que, en cualquier caso, también hay cabida para el espectáculo y el entretenimiento a partir de las subtramas que incorporan mundos alternativos, situaciones de suspense  y dinámicas de thriller muy bien resueltas visualmente, que justifican el alto presupuesto de la que no deja de ser una gran superproducción.

La historia, ambientada en el presente, sitúa a la Tierra bajo la amenaza cierta de una invasión extraterrestre que tendrá lugar dentro de 400 años, lo que obliga a desarrollar una alianza planetaria y tecnológica que sepa dar respuesta en su momento al enfrentamiento con la participación de las mentes más brillantes del mundo, aunque algunas de ellas ya han decidido ponerse del lado de los alienígenas.

Es, tal vez ahí, y en ese plano argumental, donde más flaquea una serie con demasiados cabos sueltos y dudas razonables, y a la que se le nota demasiado que es una serie, sobre todo en la transición entre episodios y en la forma en que relega a la nada cuestiones claves de fondo.

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