Sánchez Rojas:“La inflación la ha disparado el coste de la energía. Atajemos ese problema”

Publicado: 25/03/2022
Javier Sánchez Rojas, presidente de los empresarios de la provincia de Cádiz, ve inviable poner de momento fechas de cara a la necesaria recuperación económica
Javier Sánchez Rojas, presidente de los empresarios de la provincia de Cádiz, tiene claro que el principal problema al que hay que dar solución en este momento en España es al del costen energético, y depende exclusivamente del Gobierno. Hasta entonces ve inviable poder fijar fechas de cara a la necesaria recuperación económica.  

 

 

Subida de la luz, del gas, de la gasolina, de las materias primas, guerra en Ucrania, flotas pesqueras amarradas, una tremenda inflación... En definitiva, los planes de recuperación total para 2022 han saltado por los aires.

–Y en esa retahíla de sucesos que ha referido, se le ha olvidado el covid, que sigue dándonos muchos dolores de cabeza, muchas restricciones de movimiento, y todos los días mueren más de 200 personas. Convivimos unos momentos muy difíciles y todo eso tiene su traslación a la economía. Toca gestionar angustias, gestionar vértigos, de personas, empresarios, que ven como cada día hay un obstáculo nuevo. Y todo es inexplicable. Recuerdo que Leopoldo Abadía decía que no había que firmar nunca una operación de crédito que no supiéramos explicar a nuestra abuela. Pues a la abuela no hay manera de explicarle por qué está subiendo la luz tanto, por qué sube la gasolina, y no es la invasión de Ucrania, viene de agosto del año pasado. La situación está ahora en una especie de colapso, de resistencia de materiales, que espero que el Gobierno esté a la altura de lo que se necesita. 

Con lo cual, ahora mismo, no es capaz de dar una fecha de recuperación...

–Ya me gustaría, porque cada tema negativo es tapado por otro más negativo. Se está cumpliendo aquella maldición china de "ojalá vivas tiempos interesantes". Estamos en unos tiempos que serán interesantes cuando los estudien dentro de 20 o 30 años.

Entonces la recuperación prevista para este año ¿hay que darla por aparcada?

–Yo no la atisbo en este momento. Y como sigamos estropeando el tema, por no dar soluciones, se irá deteriorando. Ahora toca responder a lo que tenemos de manera inmediata.

Hace meses hablábamos de los Next Generation, cómo va a ser el reparto, si es la solución..., cuando comenzaron a dispararse los precios. Si tuviera que decir qué contexto es el que nos está afectando más, ¿cuál diría?

–Actualmente, a todos, la energía. Desde la luz a los combustibles. La guerra tiene consecuencias macroeconómicas que terminarán entrando de manera directa, pero a día de hoy lo que aprieta es el coste de la energía, y requiere de una intervención directa del Gobierno, que es quien tiene las competencias directas en el asunto. No se nos puede decir hasta el día 29 ya veremos. Es inasumible.  

¿Qué le ha parecido el anuncio del Perte para la industria naval?

–Es bueno que haya un Perte para la industria naval, pero insuficiente en su dotación económica. El problema es que se habla de 1.400 millones, pero la aportación de fondos Next Generation son escasamente 310. Se quiere que esos 300 movilicen los otros 1.100. Vale, porque el papel lo admite todo, pero queda darle otra vuelta a lo de los fondos europeos. Al que le puso el nombre de Next Generation creo que no se refería a que lleguen para una próxima generación, sino ahora. Están siendo pocos definidos. Hace falta alianza entre administraciones para ver cómo desarrollamos más y mejor estos fondos europeos, porque nos tememos que los que no lleguen al 80%  de las pymes de este país será un fracaso.

¿Por qué no han entendido el paro de los transportistas?

–Sí lo entiendo. Donde estoy más distante es en que la solución sea la violencia, generar conflicto, pero en la evolución del conflicto se han ido sumando más asociaciones, y la memoria es frágil. En diciembre las llamadas patronales del transporte llegaron a un acuerdo con el Gobierno, y como en otras ocasiones no dejó completamente satisfecha a las partes, y ahora lo que ha habido es una nueva andanada de ese mismo sector. Debemos evitar poner parches que duren poco, sino soluciones. Hay que negociar hasta la extenuación y que tenga sentido. Esperar a Europa es legítimo, pero los temas hay que afrontarlos de manera rápida. 

¿Qué impacto se está produciendo en un sector de la provincia formado especialmente por empresas y microempresas?

–El impacto lo puede ver en las 600 pequeñas empresas de transportes que llevan paradas casi dos semanas. Ahí tiene la respuesta. O los salones de belleza y peluquería que han multiplicado por cinco o por seis su coste energético. O los taxis, a los que también les han subido los costes. Al final estamos todos afectados. El sector del transporte, no hay que olvidarlo, fue uno de los responsables de que cuando todos estábamos confinados nos llegasen los suministros. Ahora vemos en dirección contraria como ante el paro del transporte cómo las cadenas de alimentación están paradas también. Vamos a la raíz de un problema que puede ir engordando como una bola de nieve, y lo que más preocupa es que se trata de algo transversal y nos va a ir afectando a todos cuanto más se extienda en el tiempo. El problema de estos conflictos es que no se sepa valorar bien cuándo empieza, porque después cuesta mucho más apagar estos fuegos.

¿Tienen cifras o indicadores por ceses de actividad en empresas o solicitudes de ERTE?

–No todavía. Medir en tan poco espacio de tiempo lo que está ocurriendo es muy complicado, sobre todo teniendo en cuenta que aquello que depende de nosotros, de la acción pública o colectiva de líderes políticos, sindicales o empresariales, no pongamos de nuestra parte para que el tema no sea grave. Y estamos haciendo lo contrario, porque estábamos en un atisbo de recuperación muy importante durante 2021, recuperando la normalidad. Lo que no entendíamos ninguno era lo que empezó a suceder a partir de agosto. Qué había pasado para esas subastas que nos decían de la luz o para el coste del gasoil, y hay una percepción en la ciudadanía que hay que explicar. Primero, es real que el 50 o el 60% del coste del litro que usemos es impuestos. Y de esta no se sale con más impuestos. Y después la percepción de que solo hay una repercusión directa de precios de la energía cuando sube, pero no cuando baja. Eso es lo que no se entiende, y como no se entiende hay cabreo. Y venimos todos de estrés pandémico.

¿Tienen contabilizado cierres de empresas en la provincia?

–Grave situación de empresas sí, cabreo generalizado también, y repercusión en costes y por tanto en precios, por eso la inflación, es evidente, pero cierres no.

¿Qué es lo que más le preocupa en este momento?

–Que perdamos la serenidad. Hay que echar coherencia, frialdad y cabeza, y no vísceras, cabreo, portazos. Hay que generar empatía, ver cómo podemos ganar convenciendo mutuamente a la otra parte y encontrar puntos de encuentro, algo que venimos haciendo desde hace tiempo patronal y sindicatos. En este momento la pelota está en el Gobierno. 

¿Cómo ve el horizonte para la provincia?

–Por las circunstancias que estamos viviendo, más allá de una semana me parece ya un futuro imprevisible. Creo que cuando haya distancia lo podremos valorar. Ahora mismo hay que pelear por el día a día.  Si hay un problema, hay que atajarlo, no dejarlo correr. Empresas, trabajadores y ciudadanos nos merecemos hoy en día un poco más de complicidad política, un poco más de serenidad y sosiego, y eso si cuesta dinero, costará dinero a partir de un acuerdo, y capacidad  de generar un futuro mejor, pero no puedo predecirlo ahora. Me cuesta trabajo ser optimista, porque lo que recibo en el día a día es lo mismo que reciben ustedes. La mayoría son términos negativos.

¿Y no trabaja la CEC con una previsión?

–El año pasado, cuando me preguntaba, yo le decía que la recuperación llegaría a finales de 2022. Ahora mismo lo que puedo decir es que si logramos solucionar el tema de la energía, tendremos un verano más que aceptable.

¿Por dónde pasa la solución o cuál cree que es el camino?

–Fundamentalmente por un entorno de negociación y de alianzas políticas y sociales que no se están  generando, sino lo contrario. Y por otro lado afrontar lo que más gravemente nos está afectando en la economía a nivel local, que es afrontar el coste energético. Y tendremos que plantearnos como país qué queremos hacer. Si Francia tiene una energía más barata y siete centrales nucleares y nosotros las estamos cerrando, algo habrá que preguntarse. No ahora, porque lo inmediato es atajar el precio de la energía.

Si no se ataja ese precio, ¿qué horizonte ven para las empresas de la provincia?

–Creo que va a ser complicado, porque si sigue afectando a todo lo que tiene que ver con el sistema logística de distribución, y en unos tiempos en los que la venta online añade capilaridad, y eso de la última milla de reparto… Si uno de los sectores que hilvana toda la actividad económica no somos capaces de darle una solución, estamos poniendo en peligro mucho empleo y mucha viabilidad económica.

Un asociado le llama y le cuenta lo que le pasa, y le pide norte. ¿Usted qué le dice?

–Algo parecido a lo que le he explicado. No tenemos varitas mágicas, ni el bálsamo de Fierabrás. Le podemos dar información, les hacemos mucha presión a quienes creemos que tienen la solución a los problemas, oírles y ver dónde poder afrontar sus problemas, y con eso le avanzo ya que es muchísimo, porque ellos mismos saben cómo se encuentra la situación. Nos toca gestionar las dudas y los miedos de los hombres y las mujeres empresarias, y es complicado, porque hay mucha angustia, y todo está empezando a afectar al consumo. Una de las recuperaciones después del Covid ha venido por el consumo interno. Hay un alto consumo local con una inflación, antes de la subida energética, controlada, pero con un consumo desaforado, porque todos queríamos tener los días que habíamos perdido. Eso hay que recuperarlo

Hay un problema con la inflación, sin embargo las empresas de la provincia no pueden repercutir la subida del IPC en las nóminas.

–En algunos casos sí, pero lo que me interesa subrayar una inercia en la que estamos volviendo a caer en ella. Hace doce años hubo un acuerdo con el empleo con las centrales sindicales mayoritarias, con la patronal y el gobierno, en el que se acordó no referenciar de un año para otro los crecimientos de salario, porque eso te lleva a una espiral inflacionista. Si cada vez que hay un repunte de inflación lo repercutimos en salario, eso repercute igualmente en precios y en el consumo y hacemos otro bucle negativo. Eso se ha podido hacer durante todos estos últimos años, pero ahora, derivado de esta situación de alarma, comienza de nuevo a tomar cuerpo. Es difícil aceptar que subiendo la inflación hasta un 7% los salarios no lo hagan igualmente, porque lo que hay que trabajar  es para que la inflación baje, pero no lo hará con esta espiral de precios que tenemos. Si lo lleváramos a salarios, la espiral de precios sería incontenible, porque el esfuerzo ahora va contra márgenes, no estamos percibiendo que en el café diario nos suba esa inflación, pero irá concatenándose, y eso es irremediablemente malo para la economía.

Pero estamos donde estamos, y la inflación está aquí.

–Por eso hay que atajar lo que la está generando, porque si miran lo que llaman inflación  subyacente, estamos en una inflación del 1,5 o 2%. La inflación la ha disparado el coste de la energía, luego atajemos ese problema.

Dice el Banco de España que hay que repartir sacrificios. Que las empresas que ganen tienen que ganar menos, y que los trabajadores tienen que renunciar a parte de sus subidas. ¿Está de acuerdo?

–No, pero sí. Sí, pero no. Es que es muy fácil decir en la teoría las cosas. Le invitaría a quien ha dicho eso que vaya a visitar a los dos tercios de empresas del país que están todavía en pérdidas. Ahora, por ejemplo, están empezando a devolverse los créditos ICO. Y lo que nos sirvió para salir del Covid, que fue lento, pero arrancó, ahora hay que empezar a devolver esos créditos, de ahí que hayamos pedido que para autónomos y para micropymes se les dé un año de moratoria, porque nadie preveía lo que está ocurriendo. Te suben los impuestos, te suben los costes, hay que empezar a devolver préstamos, y me habla del IPC que pagamos entre todos y concentrado en la energía, por lo que insisto que lo primero es atajar ese problema de la energía, porque lo demás hemos sido capaces de transitarlo hasta aquí.

 

 

 

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